Expedición a la Mosquitia, un puente de conexión con lo invisible.

Hacia ya unos días que no me conectaba a las redes sociales. Me sentía muy mal, estaba con un dolor de cabeza tan fuerte como nunca me había pasado antes, sentía que me explotaba la cabeza, tenía nuevamente esa alergia extraña de la vez pasada, en el cuerpo, la cara brotada, apenas podía hablar… ¿qué diablos me pasa?

Hace unos días me había ido a un lugar inhóspito en Honduras que le llaman la Mosquitia, donde antes de salir un señor me dijo “pensalo bien antes de ir, yo lo pensaría” yo enojado le digo “si lo pensara no estaría aquí ” y salgo hacía nuestro cuarto departamento en Honduras de nombre: Gracias a Dios.

Un desvío de 150 kilómetros hacia el sur, un lugar de muchas leyendas con mucha historia de inseguridad, de violencia, de brujerías… Aunque no creo mucho en esas cosas.

Mi regreso a Bonito Oriental, Colón. Fue todo un día con lluvia, estaba mojado pero es normal para mí, eso no me hace mal… pero llego y comienzo con tos, dolor fuerte de garganta y escalofríos, pero siempre me digo “mañana estaré mejor”.

Bien, pasan los días hasta que ya no me podía mover, el cuerpo me temblaba y la cabeza me explotaba, nunca había sentido tal sensación, debilidad, físicamente no podía moverme…

Pero ahí estaba ella, ¡¡una mujer hondureña.!! me estaba cuidando y me decía que fuéramos al doctor… yo le decía que No.! ¡¡no me gustan los doctores!! ¡¡¡Yo estoy bien, mañana voy a estar mejor!!! ella, me insistía una y otra vez y yo de nuevo le decía que mañana voy a estar mejor y ahí fue cuando la conozco… pone sus manos en la cintura y me dice ¿porque sos tan terco?, ¿porque sos tan necio? – Si no querés ir al doctor, yo voy a traerte el doctor para acá.!!! Sonrío en silencio y pienso, es olanchana!! Una mujer de carácter y no sedera hasta lograr lo que quiere.

– Bueno, le digo. Aquí en Honduras se me ha acabado la aventura estoy en mi zona de Confort. Ya no acampo en los ríos, ya no me hago de comer, todos los hogares son mi casa, todos los baños son mi baño y en todas las aldeas, en todos los pueblos me esperan…

Aquí baje mi guardia, llega el doctor y me pone una inyección de betametasona (algo así dice el empaque). Se va el médico y continuo temblando igual un par de horas… ahí continúa ella, una mujer que me devolvería a la vida.

Varias horas estuvo ella bajándome la fiebre con un paño frío mientras yo temblaba, temblaba, temblaba y transpiraba. Casi ni podía hablar… Pero ahí estaba ella y no despegaba un ojo de mí… Nunca alguien me había cuidado tanto, nunca alguien se había preocupado tanto por mí sin conocerme

¿porque Honduras me cuida tanto?. Así que por última vez la miro y le digo voy a dormir, duerme tú también…¡mañana voy a estar mejor! fueron mis últimas palabras antes de cerrar los ojos…

Cuando de repente siento un poco de vértigo y mi cuerpo se hace liviano como si flotara por sobre la cama, muy extraño, estaba con mi madre, comienzo a hablarle y me transporto varios años adelante ya en mi pueblo en José Enrique rodó en mi tierra Uruguay.

Me encuentro en la misma situación, con mucho dolor de cabeza y convulsiones, pero ya en casa con mi madre y le digo “mamá estoy feliz” hice todo lo que quería hacer, fui a todos los lugares que quería estar y ella, mi mamá, así como también ella, la chica olanchana me daban charlas y me hablaban de otras cosas como para distraer el dolor y mi mamá un poco triste, yo le decía mamá no llores “Estoy feliz, me voy a ir feliz de esta tierra, no me quedó nada pendiente, amé a quien podía amar, no llores mamá… me iré de esta tierra feliz, pero ya me tengo que ir.

Cumplí mis sueños con amor” y ahí en ese pensamiento en el que aún estaba despierto hablando con mi mamá, me duermo y se me termina el dolor, ya no me duele nada y ahora habló con un señor y ese me dice -¿Que estás haciendo acá Tabaré?, ¿Porque estás aquí? – tú no puedes estar aquí, me dice ¡¡Tabaré.!! Tienes que cuidar tu cuerpo, ¡¡el cuerpo es tu templo!! no esperes hasta lo último para tomar una acción… Ante cualquier pequeño síntoma, ¡pide ayuda y no esperes hasta el final..! tu camino es largo.

Yo sin saber quién era, le dije -Pero señor me confíe, baje la guardia aquí en Honduras… es que cada rincón es mi casa, cada aldea es mi partió… me siento muy cómodo y bajé todas mis guardias, ya confío en todo el mundo, ya creo en todos y me descuidé.

-¡¡Tabaré.!! se vienen épocas duras, esto es un descanso, estas son como tú vacaciones en esta tierra, en Honduras. Sólo tienes que pedalear y nada te va a faltar en esta tierra, pero se vienen cosas duras, así que necesitas estar bien físicamente, me dice el señor… Pasan menos de una hora y a las 3:00 de la mañana me despierto, Ella ya estaba durmiendo.

Me levanto, prendo la luz, me miro al espejo y sonrío… ¡¡¡la alergia se estaba desapareciendo!! ¡mi ánimo estaba al 1000%! ya no me dolía nada, ya podía respirar… antes de dormir me costaba respirar, porque soy asmático y me dolía el pecho y estaba temblando, pero ahora ya no tenía nada, ¡¡era como como si hubiera descansado 1000 horas!! Era como otro cuerpo, ya me sentía bien ¡no tenía nada! abrí la heladera y me tomé casi dos litros de jugo y medio pollo.

No sé ¿qué fue lo que pasó? pero sí lo que sentí… Y fue como volver a la vida, ver el futuro, ir al cielo y regresar al presente con más fuerzas… Mi destino es Alaska y el propósito de conocer estas tierras en bicicleta es aprender, desprenderme, amar, despegarme y continuar…

Gracias, gracias a esta mujer Hondureña, por salvarme la vida y gracias a tu país…

Lección de hoy: Cuídate y déjate cuidar. Mi cuerpo es mi templo.

Pero algo me preocupa, ¿qué será lo que viví? Mi madre siempre decía que las cosas que ella soñaba siempre se cumplían, ¿será que cuando regrese con ella, será mi último aliento?, ¿No podré regresar? O ¿solo podré volver a estar con ella si completo mi sueño?, ¿ y si fracaso en mi propósito?… ¿Pero si cumplo, no podre vivir lo suficiente?, encrucijada de la vida.

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